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Considerando que la sociedad cubana es en esencia machista y que, después de 1959, una carga desmesurada de homofobia impera casi como ley, la existencia del propio travestí, como un grupo de identidad social en Cuba, es ya de por sí un hecho sobresaliente. Lo fuerte de su presencia obligó incluso a que, aparte de los shows, se creara por vez primera en el país un espacio público reconocible de encuentros para los homosexuales en el que pudieran bailar, tomarse de la mano, confraternizar, exponer su amor y sus pareceres de manera legítima, desenfadada y a la vista de todos. Y este acto de entero sello reivindicativo para la comunidad gay- inconcebible, inaudito y sin precedentes en la isla- sucedió en El Mejunje.
La impronta travestí ha sido un factor determinante, además, para la evolución y desarrollo del pensamiento de toda una comunidad- la santaclareña- que es considerada en la actualidad la más humana, comprensiva y tolerante de todo el territorio nacional. Los travestís volvieron a colocar a Santa Clara en el mapa, contribuyeron a que la gente tuviera un motivo por el que venir a la ciudad, influyeron en que se conocieran el resto de las actividades- igual de originales y creativas- que ofrecía El Mejunje, favorecieron el flujo de turismo- también extranjero- a la zona, demostraron cómo espectáculos de diferente naturaleza pueden convivir armónicamente dentro de un mismo espacio y en una etapa de miseria extrema y derrumbe de los principales valores morales ayudaron, con sus fiestas, a distraer y divertir a un pueblo demasiado envuelto en sus propias carencias.
Igualmente estos improvisados artistas, con sus show, devolvieron al cubano parte de aquellas tradiciones que se le habían excluido porque, gracias a ellos, volvieron los grandes espectáculos musicales que tan famosos habían convertido a nuestros centros nocturnos en los años 50. Pero sobre todo ha sido el travestismo- de todos los ensayos- el que más logros ha conseguido en el intento por romper con el estanco, el hermetismo y la circunspección que rige la sociedad cubana.
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