Al fenómeno del travestismo en Santa Clara se debe, por lo demás, el rescate de antiguas leyendas de la música cubana que permanecían olvidadas o vetadas por el gobierno. Gracias a ellos una parte de las nuevas generaciones de cubanos supo quiénes eran Celia Cruz, La Lupe, Olga Guillot, Marta Strada, Leonora Rega o Gloria Estefan- intérpretes, algunas de ellas, fundamentales en la historia de nuestra música e injustamente ignoradas- o redescubrieron el gusto por voces como las de Elena Burke o Moraima Secada, casi siempre presentadas en los medios de comunicación de una manera aburrida y poco atractiva. Asimismo los travestís mantuvieron dentro de su repertorio a aquellas cantantes que se marchaban del país y que inmediatamente eran borradas de la radio y la televisión nacional. Desafiando órdenes oficiales conservan, ellos, vivas en la memoria del cubano a Annia Linares, Mirtha Medina, Maggie Carlés o Tanya, adoptando así una posición mucho más razonable y lógica que las de exclusión seguidas por las absurdas políticas culturales. |
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