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El boom del tema gay en Cuba coincide con la reapertura en Santa Clara de El Mejunje, un espacio desprejuiciado y flexible que a lo largo de su historia había conseguido aceptar al individuo sin importar su condición sexual o de otro tipo. Cuando llega el nuevo Mejunje en 1991 una parte considerable de su público era, entonces, el de personas de expresa militancia homosexual y, en La Habana o cualquier otro sitio del país, no existía un lugar oficial como este, donde pudieran confraternizar ellos ni reconocerse.
Luego El Mejunje había forjado, también, un estrecho vínculo de trabajo con el sanatorio donde se encontraban los enfermos de SIDA, la mayoría homosexuales, y los primeros espectáculos que preparó con hombres completamente travestidos- algunos provenientes de ese mismo sanatorio- tuvieron un objetivo completamente distinto a los que se perseguían en otros lugares. O fueron conmemoraciones o bien parodias o divertimentos con un sentido casi siempre teatral como telón de fondo.
También los travestís de El Mejunje, al tener una sede oficial, se agruparon bajo una compañía única- Futuro- que los representaba; compañía que contaba- además de ellos- con un director, un asistente de dirección, maquillista, peluquero y ayudantes. Estos travestís además reclamaban para sí la denominación de transformistas alegando un pasado en la historia cultural del país, dentro del arte popular, de la que ellos se consideraban continuidad y un sentido de la identidad a este nivel jamás fue asumido por el resto. Otro rasgo distintivo del grupo estuvo en sus espectáculos mucho más abarcadores, originales y creativos. Se hace habitual además que las clausuras de los eventos culturales nacionales más importantes que se realizan en la ciudad terminen siempre en El Mejunje con un espectáculo de transformismo; esto ayuda a legitimar el movimiento. La alta calidad en el resto de la programación del sitio y la existencia de un público respetuoso, conocedor y maduro añadieron la cuota extra. |