Fundada el 15 de Julio de 1689, Santa Clara ha crecido hasta convertirse en la quinta ciudad más importante de Cuba. Su situación geográfica en el centro del largo y estrecho archipiélago cubano es lo que mayormente ha ayudado a su  crecimiento al erigirse en paso obligatorio para todo el que quiera ir de un extremo al otro de la isla.

Sin una arquitectura propia o incluso una rica y particular historia de tradiciones y costumbres la ciudad ha tenido, sin embargo, pocos atractivos para el turista- nacional o extranjero- que no sea el Memorial al Ché Guevara que en ella se encuentra. De cualquier manera desde hace unos quince años hay una nueva razón que la hace tentadora: Santa Clara es la meca del travestismo en Cuba y, por derivación, la ciudad más tolerante del país.  

Fue el 24 de Noviembre de 1992- en que un grupo de personas deciden rendir homenaje a Freddy Mercury al cumplirse un aniversario de su muerte- cuando aparecen en Santa Clara por primera vez los travesties en su vertiente artística. Unas semanas más tarde regresan para realizar la parodia al programa televisivo más visto por los cubanos en aquel momento, Contacto. Después fundan una compañía a la que nombran Futuro y, a partir de ahí, se hacen regulares sus presentaciones llegando incluso a organizar los Festivales Nacionales de la Miss y de La canción e Imitación Travesties cada año.  El movimiento tuvo vida activa hasta 1997 cuando poco a poco por orden de las principales autoridades de la provincia comienzan a suspenderse las funciones. Es entonces que empieza a programárseles de manera esporádica dentro de espectáculos de naturaleza variada pero sin permitírseles organizar representaciones ni festivales. No obstante desde el 2006 los travestís han vuelto a aparecer con fuerza y hoy se les puede ver una vez al mes ofreciendo nuevamente sus show. Lo más interesante de este fenómeno- aparte de que ocurre justamente en Cuba- es que el travestismo surgió y se desarrolló, en esta ciudad, bajo el amparo de una institución oficial; algo así como una especie de café cantante o club llamado El Mejunje. También que, por una vez, se le robó el protagónico a La Habana.